Artrosis de Rodilla (Gonartrosis)
La artrosis de rodilla, denominada médicamente gonartrosis, es una enfermedad degenerativa, crónica y progresiva: el cartílago que protege los extremos de los huesos en la articulación se desgasta de manera lenta y sostenida. Ese desgaste produce dolor y reduce la movilidad. El objetivo de nuestro abordaje es aliviar el dolor, recuperar la función de la articulación y enlentecer el avance del desgaste, mediante tratamientos médicos mínimamente invasivos, sin cirugía.
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Tratamiento de la Artrosis de Rodilla - Dr. Grangeat
¿Qué es la gonartrosis?
Los huesos se articulan entre sí para permitir el movimiento, pero un hueso nunca se apoya directamente sobre otro. Entre ambos existe siempre el cartílago: un tejido más blando, lubricado por el líquido articular, que permite que una superficie se desplace sobre la otra con un desgaste significativamente menor.
Con el paso de los años ese tejido envejece de manera lenta y progresiva, igual que el resto del organismo, y se produce un desgaste por envejecimiento natural. Un traumatismo o una enfermedad concomitante pueden acelerar ese proceso. Cuando el cartílago de la rodilla se desgasta y pierde su integridad estructural, hablamos de artrosis de rodilla o gonartrosis.
Su frecuencia es elevada en adultos mayores y alcanza a un alto porcentaje de las personas mayores de 80 años. Sin embargo, muchas personas llegan a edades avanzadas sin desarrollar la enfermedad o sin presentar síntomas de gravedad.
Dolor y restricción del movimiento
Cuando una articulación se desgasta, esa zona se vuelve muy dolorosa. El dolor reduce la movilidad del paciente, y la menor movilidad deteriora aún más la articulación. Interrumpir ese círculo es el primer objetivo del tratamiento.
La evaluación clínica de cada caso —antecedentes, examen físico y estudios por imágenes— permite establecer el grado de compromiso de la articulación y definir el plan terapéutico que corresponde a cada paciente.
"Recuperé
mi salud"
La cirugía de rodilla y sus resultados
El tratamiento más difundido hasta la actualidad consiste en la cirugía sobre articulaciones y columna, con reemplazo del cartílago lesionado por una prótesis. En la cadera los resultados suelen ser satisfactorios; en la rodilla y en la columna son significativamente menores.
Además, esta cirugía se realiza en general en personas mayores de 65 o 70 años. En ese rango etario toda intervención incorpora los riesgos propios del quirófano y de la anestesia. Por esta razón es conveniente agotar previamente las alternativas médicas mínimamente invasivas y evitar la cirugía innecesaria.
Nuestro enfoque: proteger el cartílago
La observación clínica sostenida durante años registró que los tratamientos que el Dr. Grangeat utiliza disminuyen el dolor articular y mejoran el movimiento, y que el dolor tarda más tiempo en reaparecer. A partir de esa observación se investigaron los mecanismos que la explican.
La investigación de laboratorio mostró que estos tratamientos protegen el metabolismo de la célula. Una célula que conserva su metabolismo mantiene la estructura del tejido durante más tiempo: aplicado al cartílago, eso significa enlentecer el desgaste que produce la artrosis.
Investigación de laboratorio sobre cartílago
El trabajo comparó dos cultivos de cartílago mantenidos en el mismo medio: uno sin protección y otro protegido con nuestros tratamientos. Se tomó como punto de partida el tiempo cero y se siguió el cultivo durante doce días, con controles cada tres días.
En el cultivo sin protección aparecieron alteraciones al tercer día, moléculas anormales en los controles sucesivos y muerte celular al día doce. En el cultivo protegido, el daño comenzó recién al día doce. Los resultados fueron corroborados por microscopía óptica y por microscopía electrónica.
Se trata de investigación de laboratorio sobre tejido animal; no constituye un resultado clínico en humanos.
Alcance del tratamiento: enlentecer, no detener
La artrosis es una enfermedad degenerativa, crónica y progresiva. Su avance puede enlentecerse y el dolor puede aliviarse, pero el proceso no se detiene por completo. La investigación de laboratorio muestra además un leve efecto reparador sobre el cartílago.
Por ese motivo, cuando es necesario los tratamientos se sostienen en el tiempo. Al carecer de efectos tóxicos no deseados, pueden mantenerse el tiempo que cada paciente requiera, con el objetivo de recuperar función y calidad de vida.
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